Un Paseo a través del tiempo

A finales del siglo XIX la modernidad llegó a Zaragoza de la mano de un edificio que albergaría en su interior el primer pasaje comercial de la época. Durante más de un siglo, SU FACHADA AFRANCESADA HA MIRADO FRENTE A FRENTE A LA BASÍLICA DEL PILAR. Hoy, los descendientes de quienes adquirieron el inmueble siguen…

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30 de abril de 2026
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A finales del siglo XIX la modernidad llegó a Zaragoza de la mano de un edificio que albergaría en su interior el primer pasaje comercial de la época. Durante más de un siglo, SU FACHADA AFRANCESADA HA MIRADO FRENTE A FRENTE A LA BASÍLICA DEL PILAR. Hoy, los descendientes de quienes adquirieron el inmueble siguen habitando tras esas puertas y han convertido su legado en un proyecto de vida.

En ocasiones, un sólo edificio que conserva su alma es capaz de transportarte al pasado de toda una ciudad. Precisamente eso sucede en el número 10 de la Plaza del Pilar de Zaragoza. Proyectado por el arquitecto Don Fernando de Yarza por orden del Marqués de Ayerbe, se erigió sobre los cimientos del antiguo Palacio de Torrellas (s. XVI). En 1882 Doña María Mur y Pueyo adquirió sobre plano el inmueble y, desde entonces, siete generaciones después, su familia sigue viviendo allí.

El eco de la modernidad de final de siglo se materializó no sólo con un proyecto de viviendas sino con la apertura de un pasaje en forma de cruz que recorrería los bajos del edificio y que pasaría a convertirse en las primeras galerías comerciales de Aragón. Inspirado en las glamurosas galerías cubiertas de París, Milán o Bruselas, el Pasaje de la Industria y el Comercio se concibió como un espacio para el deleite de los nobles y burgueses de la Zaragoza de finales del XIX, en ese deseo de verse y dejarse ver. Paseando por su interior, no es difícil imaginar cómo sería la vida en aquellos años. Tal y como escribió Julio Cortázar en su obra El Otro Cielo, “Los pasajes son lugares donde es posible evadirse de la realidad, son un paseo a través del tiempo”. No obstante la ciudad conoce este lugar como Pasaje del Ciclón por la mítica tienda de juguetes que hubo durante más de cien años en su interior.

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